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Archivo documental de la Guerra Civil en Burgos

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La sublevación

La conspiración para acabar con la democracia republicana se venía produciendo, desde la propia proclamación de la República, pero la víctoria electoral del Frente Popular el 16 de febrero de 1936 la precipitó. Los militares reaccionarios y monárquicos comenzaron la preparación de la sublevación armada antirrepublicana. Este golpe estaba preparado por el General Mola (el Director) y contaba con el apoyo de la Falange española y los movimientos conservadores y católicos. Con el asesinato del teniente Castillo el 12 de julio por pistoleros de la extrema derecha y el asesinato del diputado derechista Calvo Sotelo el 13 de julio, fueron el culminante para que los militares decidieran adelantar el golpe de Estado contra el Gobierno de la República.

Los gobiernos de Manuel Azaña y Casares Quiroga habían obviado los rumores de insurrección que estaban latentes en todo el país y no habían dado credito a lo que era evidente y ya habían predecido algunos de los diarios y periódicos más conocidos de España. El general Emilio Mola, estaba destinado en la Comandancia de Pamplona y se convirtio en el "Director" de la macabra conspiración, contaba con la confianza de los militares Queipo de Llano, Director de Carabineros; Miguel Cabanellas, Jefe de la 5º División Orgánica de Zaragoza, etc.Por otra parte, tras las pérdida del poder en las elecciones de febrero de 1936 varias fuerzas de carácter derechista como Falange Española y de las JONS, la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) y los carlistas, en especial Renovación Española, acudieron a la fracción rebelde del ejército para preparar conjuntamente la sublevación. La alta burguesía y los latifundistas también impulsaron y financiaron el golpe militar, ya que temían perder el control economico-político a causa de las reformas republicanas, todo ello con el visto bueno de la jerarquía eclesiastica. Los tres núcleos militares más importantes de la conspiración estaban en Pamplona con el general Emilio Mola, en Madrid en torno a la Unión Militar Española (UME) y en Marruecos con el general Francisco Franco. Uno de los objetivos de los fasciosos era apoderarse rapidamente de las principales capitales y de los pueblos en las rutas por ferrocarril y carretera, para así controlar las comunicaciones. Una vez que las ciudades eran controladas se debía proclamar el estado de guerra y se debían detener a todas las autoridades civiles desafectas al alzamiento militar, a la vez que se debían de clausurar las Casas del Pueblo, Centros sindicales y demás centros políticos de izquierdas, con el correpondiente arrestro de sus principales dirigentes.

La sublevación militar estaba prevista para el mes de abril de 1936, pero sufrió varios retrasos hasta que se inició en Melilla el 17 de julio y se extendió al día siguiente por el resto del territorio español, al mismo tiempo que el general Francisco Franco, Comandante Militar de Canarias y uno de los principales jefes de la sublevación, volaba en un hidroavión desde Canarias a Tetuán, donde se pone al mando del ejercito de Africa. El levantamiento surgió facilmente en las ciudades donde triunfarón las derechas, mientras que fracasó en las ciudades de índole izquierdista. Así surgieron en España dos bandos, por un lado los sublevados y por otro los leales a la República, la lucha estuvo muy igualada y convirtieron el golpe militar en una larga y sangrienta Guerra Civil. El 24 de julio los oficiales insurrectos se reunieron en Burgos, desde alli acordarón crear la Junta de Defensa Nacional, que se configuró como órgano provisional del gobierno de la zona nacional. Con el apoyo de la iglesia el alzamiento se convertiría en la Cruzada para liberar a España del ateísmo. Algunas tropas del ejercito en la península permanecierón leales al gobierno de la republica. El gobierno de Azaña entregó armas a las organizaciones sindicales y a los partidos proletarios, que se unieron a los ejercitos para combatir a los fasciosos, las denominadas milicias, estabarían formadas por voluntarios civles de caracter progresista y de izquierdas.

El alzamiento en Burgos

En la tarde del 17 de julio de 1936, el general republicano Domingo Batet Mestres, jefé de la VI División Orgánica con see en Burgos, ordenó la detención del general Gonzalo González de Lara, del comandante Luis Porto Rial (enlace de Mola) y la de los capitanes Nicolás Murga Santos y Luis Moral Movilla, por albergar sospechas que estaban conspirando contra el Gobierno Republicano. Los sublevados tomaron los cuartes y centros oficiales y en la tarde del día 19, el teniente coronel del Estado Mayor José Aizpuru, ordena la detención del general republicano Domingo Batet. La ciudad había sido tomada por las tropas nacionales. El movimiento militar se extendió con rapidez por la provincia, hubo algunos focos de resistencia que fueron inmediatamente reprimidos como en Miranda de Ebro, Villadiego, Parcorbo ó Melgar de Fernamental.